IRENE

IRENE

IRENE

Ya murió la virgen de mil claveles

que entrelazados formaban su cuerpo.

su rostro, ya pálido e indolente,

sin repiques de campanas.

Yace en blanco raso

dispuesta a emprender el largo viaje.

Y hoy miran desde arriba,

con gesto de dolor,

por la pequeña vitrina opaca.

Ella que será recordada,

día tras día,

en el sillón de casa,

con sus pasos quebradizos, sonriendo,

haciendo la cama.

Ya tras la tierra sepultada, en el orificio oscuro,

tras la losa de mármol grabada.

En aquel paraje frío, desértico,

tras la reja cerrada.

A tí, la niña triste de sueños fabricado de aria de noches mil y hadas,

de besos retóricos, de deseos aún por debatir.

A tí te atrapó a oscuras,

te envolvió en raso inmóvil,

te meció en sus brazos,

en la vigilia de la vida y en sueño eterno quedaste.

 

Esta poesía se la dedique en 1984 y se la dedico a mi prima Irene, fue una mariposa blanca que paso por nuestra vidas. TE QUIERO.

Poesía publicada en el boletín informativo municipal de Pozoblanco, el 31 de noviembre de 1984

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